PARÍS. Aliado de Israel bajo el sah, Irán pasó a estar, a partir de la revolución islámica de 1979, en el bando de los enemigos declarados del Estado hebreo, que ve en Teherán y en su programa nuclear una verdadera “amenaza existencial”.

Del entendimiento a la ruptura

Poco después de la creación de Israel en 1948, el sah de Irán cultiva una estrecha relación con el nuevo Estado. En Irán vive en aquel momento la mayor comunidad judía de Oriente Medio.

Israel dispone en Irán de una importante misión diplomática e importa de ese país el 40% del petróleo que necesita a cambio de armas, tecnología y productos agrícolas.

La temible Savak (policía política) fue creada en 1957 con la ayuda de la CIA estadounidense y del Mosad israelí.

En 1979, con la instauración de la República Islámica, Irán cesa toda relación oficial con Israel, al que no reconoce. Israel pasa a ser “el ocupante” de Jerusalén o “el enemigo” que perpetra el “genocidio” de los palestinos.

Pero, aún así, se mantienen los vínculos comerciales informales.

En 1980, la Yihad islámica, de inspiración iraní, se convierte en la primera organización palestina islamista que toma las armas contra Israel.

Pero durante la guerra Irán-Irak (1980-1988), Israel entrega a Teherán unos 1.500 misiles, una transacción que salió a la luz en el caso de las ventas de armas estadounidenses a Irán (Irangate) para lograr la liberación de rehenes estadounidenses detenidos en Líbano.

Hezbolá, brazo armado de Irán

En 1982, Israel invade Líbano para atajar los ataques palestinos. Los Guardianes de la Revolución, el ejército de élite iraní, contribuyen a la creación de Hezbolá, el movimiento chiita que se implanta en el sur de Líbano y que lleva a cabo una lucha armada contra Israel.

En 2006, el ejército israelí lanza una amplia ofensiva devastadora en Líbano pero sin llegar a neutralizar a Hezbolá.

Israel acusa a Irán y a Hezbolá de estar implicados en varios atentados contra intereses israelíes o judíos en el extranjero: en Argentina (29 muertos en 1992, 85 muertos en 1994) y en Bulgaria (6 muertos en 2012).

Irán se arma, Israel se alarma

En 1998, Irán afirma haber probado por primera vez el misil tierra-tierra Shahab-3, de 1.300 km de alcance, capaz de llegar a la mayoría de países de la región, incluido Israel.

En 2000, Teherán anuncia haber realizado “con éxito” un nuevo ensayo. “Irán empezará a tener capacidad nuclear militar en 2005”, afirma preocupado un responsable militar israelí.

En 2005, el presidente ultraconservador Mahmud Ahmadineyad afirma que Israel debe ser “barrido del mapa”. Pronunciará varias declaraciones hostiles, calificando el Holocausto de un “mito” y a Israel de “tumor canceroso”.

Ese mismo año, Irán retoma sus actividades de enriquecimiento de uranio en Ispahan (centro).

Israel insta a la Agencia Internacional de la Energía Atómica de la ONU a impedir que el “régimen del mal” adquiera armas nucleares.

En julio de 2015, Irán firma con las grandes potencias internacionales un acuerdo sobre su programa nuclear, pero Israel lo rechaza.

Israel da su apoyo total a Estados Unidos cuando anuncia, el 8 de mayo de 2018, que se retira de ese acuerdo.

Siria, escenario de enfrentamientos

Oficialmente en estado de guerra con Siria, Israel afirma que se mantiene al margen del conflicto que devasta su país vecino desde 2011.

Pero a partir de 2013, ve con malos ojos la intervención militar en Siria de Hezbolá y de su padrino iraní, que apoya al régimen de Bashar Al Asad.

Israel lleva a cabo varios bombardeos en Siria contra posiciones del régimen, de Hezbolá y, más recientemente, de Irán.

El 10 de mayo de 2018, Israel lleva a cabo decenas de bombardeos contra objetivos presentados como iraníes en Siria, afirmando responder a lanzamientos de cohetes iraníes contra la parte de los Altos del Golán bajo su control.

Alianza en el Golfo contra Irán

En noviembre de 2017, Benjamin Netanyahu menciona la “cooperación fructífera” y “secreta” de Israel con países árabes, en un contexto de preocupación ante la creciente influencia de Irán en Oriente Medio.

Rival sunita de Irán y gran aliado de Estados Unidos, Arabia Saudita considera a Teherán como su “bestia negra”.

Ambos están involucrados en guerras de terceros en Yemen y Siria. También llevan a cabo luchas de influencia en Irak y Líbano.

por Antoinette CHALABY-MOUALLA

 

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