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Política

Sarodj Bertin refuta la falacia territorial sobre La Hispaniola

Un llamado a la razón sobre nuestra identidad compartida

En medio de una atmósfera cargada por declaraciones que buscan dividir a nuestros pueblos, la voz de la artista y modelo haitiana Sarodj Bertin ha servido como un contrapeso necesario al raciocinio. Al reaccionar ante las palabras del futbolista Wilson Isidor, quien recientemente afirmó que “La Hispaniola” pertenece exclusivamente a Haití, Bertin ha optado por la corrección factual y el respeto a nuestra herencia común.

El error de excluir a un pueblo

Las declaraciones del deportista, emitidas en el contexto del partido celebrado en el Estadio Olímpico Félix Sánchez, han generado un debate que trasciende el terreno deportivo. Sin embargo, como lo ha señalado la artista, tales afirmaciones ignoran la realidad histórica, cultural y geográfica de nuestro archipiélago. La Hispaniola no es una posesión de una sola nación; es el hogar ancestral de ambos pueblos: dominicanos y haitianos.

  • La geografía del país nos une en un solo destino insular.
  • Nuestras raíces históricas, aunque distintas, se entrelazan desde la llegada de los primeros colonizadores hasta la actualidad.
  • Rechazar esta verdad es negar el esfuerzo y la vida de millones de personas que habitan ambas naciones.

Bertin ha enfatizado que la identidad caribeña no admite divisiones artificiales. En un momento donde la polarización puede erosionar los cimientos de nuestra convivencia, su intervención recuerda que la soberanía y la humanidad son compartidas. Es imperativo que las figuras públicas eviten alimentar narrativas que buscan deslegitimar la existencia o el derecho a ser de otro pueblo en nuestra propia tierra.

La respuesta de Bertin nos invita a reflexionar sobre la importancia del diálogo y el reconocimiento mutuo. Mientras Isidor intenta imponer una visión unilateral, la comunidad intelectual y artística ofrece una perspectiva más amplia que honra la complejidad de nuestras historias compartidas. En República Dominicana y Haití, el respeto por la identidad ajena es tan crucial como la afirmación de la propia.

Pieza editorial original inspirada en información reportada públicamente. Fuente de referencia: ver enlace.

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