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    EL AUTOR es abogado y político. Reside en Santo Domingo.

    Probablemente no haya registros en la historia política de la República Dominicana de una decisión de la Junta Central Electoral que tenga impacto similar en el potencial reagrupamiento de la oposición como la Resolución 01-2021, del 27 de enero pasado, ratificada por la Resolución 03-2021 del 17-2-2021, mediante la cual quedan como partidos mayoritarios sólo el PRM y el PLD.

    Esta histórica decisión de nuestro máximo órgano administrativo electoral que dispuso el orden en la boleta electoral para las elecciones del 2024 y la contribución económica del Estado a los partidos políticos proyecta tener una gran influencia en el reordenamiento de las fuerzas políticas de cara a los próximos procesos electorales, especialmente la posible reunificación del PLD.

    Hace sólo varios meses era impensable la posibilidad de que los herederos políticos del profesor Juan Bosch puedan reunificarse en torno a un proyecto común dada la beligerancia con que se enfrentaron los partidos de la Liberación Dominicana y Fuerza del Pueblo en las pasadas elecciones municipales, congresionales y presidenciales. Sin embargo, la realidad política hoy es distinta.

    Al Partido Fuerza del Pueblo de Leonel Fernández le han cortado las alas con las que se impulsaba en un vuelo que parecía promisorio tal la Gaviota del profesor Bosch en su célebre poema escrito en la cárcel de la Fortaleza Ozama en los inicios de la dictadura trujillista. Pero igual que al maestro, a Leonel sólo le queda el indecible anhelo de tener las alas, del ave grácil que se eleva así”.

    Esto así porque para nadie es un secreto que la política se hace con dinero, y a la Fuerza del Pueblo se le hará muy difícil competir con su adversario natural que es el PLD sin los recursos económicos que le proporcionaría el financiamiento público si la Junta Central Electoral hubiera considerado su votación en el nivel presidencial para determinar su estatus de mayoritario.

    Aunque a este partido y a las demás organizaciones políticas que infructuosamente buscaron una revisión de la citada resolución de la JCE les queda la vía jurisdiccional para mantener sus reclamos, esto es, el Tribunal Superior Administrativo y eventualmente el Tribunal Constitucional, resulta muy cuesta arriba que puedan obtener ganancia de causa en estas instancias.

    Esto, debido a que el TSA ya se ha pronunciado ratificando las facultades de la Junta Central Electoral para establecer los criterios para el ordenamiento de la boleta electoral y la distribución de los fondos públicos a los partidos políticos. Mediante sentencia Núm. 0030-03-2020-SSEN-00090, del 2-5-2020, el TSA ratificó la facultad reglamentaria de la JCE en esta cuestión.

    En el Tribunal Constitucional, dadas las características de su composición y el precedente de la sentencia TC/0624/18 mediante la cual estableció que “los actos y reglamentos que emite la JCE para establecer los criterios de distribución de la contribución estatal para los partidos (…)” constituyen actuaciones administrativas, luce improbable que pueda variarse la decisión de la JCE.

    En un  trabajo anterior calificamos como teoría de conspiración basada en la intriga política las aseveraciones de que la decisión del organismo electoral que deja fuera del juego de los grandes a la Fuerza del Pueblo sea una maniobra del Gobierno, en razón de que carece de la más elemental lógica política que el oficialismo promueva el debilitamiento del liderazgo de Leonel Fernández.

    Esto por dos razones principales. Una es que reducir las posibilidades de crecimiento de Fernández y su Partido Fuerza del Pueblo implica necesariamente solidificar a su archirrival, Danilo y el PLD, porque se nutren de la misma población electoral.  La otra razón elemental es que el apoyo de las fuerzas que gravitan alrededor de Leonel son importantes para la gobernabilidad.

    No obstante lo anterior, después de las declaraciones del delegado político de la FP en la Junta Central Electoral, Manuel Crespo, en el sentido de que la decisión que afecta a su partido fue motorizada desde el poder para facilitar la reelección del Presidente Luis Abinader, ya no se puede hablar de teoría de conspiración sino de una imputación concreta que tendrá una gran repercusión política.

    Al efecto, esta declaración marca la raya de Pizarro entre el partido de gobierno y Leonel Fernández y los partidos y fuerzas sociales que gravitan a su alrededor, lo que crea una situación nueva de consecuencias impredecibles. Lo inimaginable, una posible reunificación del PLD, comienza a verse como una opción en el tablero de la política dominicana.

    De darse crédito a la versión de que la decisión de la JCE fue promovida desde el Gobierno para afectar el crecimiento del Partido Fuerza del Pueblo, estaríamos frente a un error estratégico que tendrá graves consecuencias para la gobernabilidad de la Administración Abinader y para las pretensiones del Partido Revolucionario Moderno de conservar el poder.

    Atajar al toro que no es y recibir la cornada del toro que es puede ser el corolario de esa estrategia fallida si se admite que los planificadores estratégicos del Presidente han aconsejado como favorable a la causa oficialista el debilitamiento del ex presidente Fernández, quien es un toro que pudiera ser agresivo pero que por el momento no es, sin percibir la envestida del toro morado que es…

    Contar con una división permanente de las fuerzas boschistas, esto es el PLD y la FP, motivada por las contradicciones personales entre los líderes de ambas organizaciones como una reedición de la rivalidad Juan Bosch-Peña Gómez, es desconocer el signo de los tiempos y la diferencia de temperamentos entre estos líderes; hoy impera el pragmatismo político y Danilo y Leonel son políticos fríos.

    La alianza táctica, a pesar de sus grandes contradicciones, entre el líder comunista Mao Tse Tung y el general nacionalista Chiang Kai Chek para expulsar de China a los japoneses en la Segunda Guerra Mundial, debe servir de ilustración de lo que pudiera suceder en el 2024 si desde el poder no se crean las condiciones objetivas para que la división del PLD se mantenga.

    Apostar a la fuerza gravitacional de los enconos personales al margen de los intereses de los contendientes en la arena política es desconocer los fundamentos de esta ciencia y la propia física. Como dijo Clausewitz, la política es la continuación de la guerra por otros medios. Entonces que nadie piense ganar en la guerra política debilitando a sus aliados tácticos o estratégicos.

    JPM

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