El mundo ha celebrado el Día Internacional del Trabajo, o Día de los Trabajadores desde una perspectiva centrada en la lucha titánica por mejorar sus condiciones de vida, siempre vinculada al establecimiento de sistemas políticos garantes de las libertades democráticas, y con ellas los derechos sociales y políticos de las personas que trabajan, para lo cual se instituyen instrumentos especiales para materializar esos propósitos.
    Al heroísmo se han agregado legislaciones o códigos que consagran los derechos sociales de los trabajadores, lo que no significa que efectivamente se hayan alcanzado los objetivos para una vida mejor.

    En estos tiempos habría que ver la celebración no solamente como un momento para mirar hacia atrás, de cómo ha avanzado la humanidad en la lucha contra los regímenes más brutales de la explotación de la fuerza laboral, sino cómo el trabajo puede ser retribuido con mejores salarios y prestaciones sociales dignas.

    Pero ningunas de esas aspiraciones serían alcanzables si no se realizan las inversiones y se entrena una fuerza laboral a tono con las tendencias del mercado.

    En efecto, los gobiernos, a través de las organizaciones y agencias internacionales han establecido metas y objetivos orientados a mejorar la calidad de vida de la gente.

    Ahora, en medio de una pandemia, el afán de los gobiernos es tratar de recuperar los empleos perdidos. Cobra como nunca antes vigencia el propósito de promover “el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos”, uno de los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS), en que están comprometidos los gobiernos dentro del esfuerzo global para “poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad”. Ahora, con la covid-19 es una tarea extraordinaria.

    En el país, este Primero de Mayo encuentra a la élite dirigente de las organizaciones laborales interesadas en alcanzar cambios favorables en la legislación laboral y en el régimen de la seguridad social.

    Hace tiempo que la demanda por la libertad sindical o el derecho a organizarse dejó de ser una bandera del movimiento laboral. Más y mejores empleos, salarios y condiciones laborales más dignas y una reforma de la ley 87-01 en atención de los intereses de los asalariados deben cobrar más vigor.



    Source link

    • Show Comments (0)

    Your email address will not be published. Required fields are marked *

    comment *

    • name *

    • email *

    • website *

    Ads

    You May Also Like

    Miedo a los fariseos – Periódico El Caribe

    Optar por el aborto motivado por cualquiera de sus tres causales es un derecho ...

    En el Congreso, ¡Ganó la vida!

    En esta semana, el pleno de la Cámara de Diputados tomó la primera resolución ...

    La reforma fiscal en los tipos de impuestos – Periódico El Caribe

    Se entiende que la reforma fiscal ha de ser actualmente la principal estrategia de ...

    Viaje superior – Periódico El Caribe

    Según Efesios 4:13, en esta vida existe un viaje superior a todos, el que ...

    La libertad religiosa: conciencia y cultos – Periódico El Caribe

    Nuestra Constitución declara solemnemente en su artículo 45 la Libertad de conciencia y de ...

    Diferencia entre peticionarios ciudadanos EE.UU. y residentes (2 de 2) – Periódico El Caribe

    ¿Quién es considerado un “niño” para propósitos de inmigración?Continuamos el tema de las peticiones ...