El desarrollo del ser humano ha sido un tema permanente a través del tiempo en todas las naciones y pueblos del mundo. Gobiernos y gobernantes han expresado a través de la historia que procuran el bienestar de las personas en sus territorios. Se ha expresado generalmente desde el Estado ese como su principal propósito.
    Más allá de los decires hay que auscultar los reales significados e intenciones. Sólo referir la esclavitud para entender que ese progreso o desarrollo excluía a no pocos; o cuando el Estado o cualquiera de sus formas primigenias era dirigido por tiranos, los movía realmente sólo el interés propio más allá de los discursos demagógicos, y eran capaces de provocar todo tipo de sufrimiento y hasta la muerte a quienes disentían de sus ejecutorias o que al menos procuraban protegerse, proteger a sus familias o bienes.

    Ya luego de superadas para la mayor parte de los pueblos y naciones del mundo las más extremas formas de tiranía y aún con sus inaceptables expresiones vigentes en algunos países, es de real interés práctico en el presente examinar lo que ha de ser considerado como desarrollo. Y más aun las que pudiesen ser las contribuciones para hacerlo más efectivo en la actualidad y en sus proyecciones futuras.

    Al respecto se han realizado muy interesantes estudios y se han replanteado muchos errados enfoques del pasado en el propósito de ser rectificados y superados. Pero la realidad es que el tema del desarrollo es muy complejo dado los múltiples factores asociados.

    La complejidad se evidencia al examinar el desarrollo de la nación más poderosa del mundo en lo económico y científico, con un sistema político que es referente para la mayoría de los países.

    Es fácil advertir que hablamos de Estados Unidos. Sucede que fundado en estudios de áreas especializadas de universidades tan prestigiosas como la Universidad de Columbia y la Universidad de Michigan se trate de explicar lo inexplicable: ¡40 millones de pobres en el país más rico del mundo! 50 años después de que uno de sus presidentes, Lyndon B. Johnson, declarara “una guerra incondicional contra la pobreza”. Reconociendo al mismo tiempo para la mayor complejidad del tema, las grandes inversiones que hace EE. UU. mediante variados programas que comprenden -entre otros- ayudas alimentarias y salud, en la actualidad por más de 860 mil millones de dólares equivalentes a la suma del PIB de Argentina y Chile.

    El examen al desarrollo en sus factores más profundos desde la pandemia y más allá, es un tema de la mayor prioridad para todos los Estados del mundo.

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