Un golpe más para la comunidad de Hato Mayor
La tragedia que azotó a la familia Ramírez en Hato Mayor ha cobrado un nuevo y devastador sentido con la muerte de la abuela de Liangie, una niña de apenas 11 años. Según se ha reportado por el senador Cristóbal Venerado Castillo, esta pérdida añade un peso adicional al dolor que ya sufren los vecinos tras el accidente ocurrido en el parque donde estaba instalado el juego mecánico.
Un llamado urgente a la gobernanza y seguridad
Frente a este doble golpe para una misma familia, las autoridades locales tienen el deber ineludible de garantizar la seguridad ciudadana. El caso no solo conmueve a Hato Mayor, sino que resuena en todo el país dominicano, recordando la necesidad imperativa de fiscalizar los espacios públicos recreativos. La muerte de Liangie y ahora la de su abuela exigen una reflexión seria sobre las condiciones de estos juegos y la responsabilidad del Estado en proteger a los más vulnerables.
- Se requiere una auditoría inmediata a todas las estructuras recreativas en zonas residenciales.
- Las familias deben ser informadas sobre los riesgos potenciales en sus comunidades.
- La gobernanza local debe actuar con celeridad para evitar que esto sea un precedente trágico.
Pieza editorial original inspirada en información reportada públicamente. Fuente de referencia: ver enlace.

