La situación de infraestructura en las instituciones de salud del país ha llegado a un punto crítico que exige una respuesta urgente y contundente del Estado. Recientemente, el Director del Servicio Nacional de Salud (SNS) ha emitido una advertencia clara: “No es posible seguir poniendo parches”. Esta declaración no es solo un comentario retórico, sino la descripción precisa de una realidad que afecta a miles de ciudadanos en busca de atención médica digna y oportuna.
La urgencia de nuevas construcciones
Afirmar que los arreglos temporales son insuficientes implica reconocer que el deterioro estructural en ciertos hospitales pone en riesgo la continuidad de los tratamientos. El funcionario enfatizó que la solución radica ineludiblemente en la construcción de una nueva infraestructura. Sin embargo, ante la complejidad de las obras públicas y los tiempos administrativos necesarios para erigir nuevos edificios hospitalarios, la gestión del SNS ha optado por una estrategia inmediata de redistribución de recursos. Se ha trabajado intensamente en organizar y orientar a la población hacia alternativas viables, dirigiendo los flujos de pacientes hacia la Ciudad Sanitaria Luis Eduardo Aybar y demás hospitales cercanos que cuentan con capacidad operativa.
Este movimiento refleja la necesidad de una gobernanza ágil capaz de mitigar las carencias locales mientras se ejecutan proyectos a largo plazo. Para el lector en República Dominicana, esto subraya la importancia de estar informados sobre la ubicación y disponibilidad de servicios en otras sedes del sistema nacional, ya que la atención no puede detenerse por limitaciones físicas en un solo centro. La transición hacia nuevas instalaciones es inevitable, pero requiere de la comprensión ciudadana para optimizar el acceso a la salud sin comprometer vidas.
Pieza editorial original inspirada en información reportada públicamente. Fuente de referencia: ver enlace.

