Entre el asombro y la reflexión: ¿Defensa total para nuestros compatriotas?
Santo Domingo se ha visto recientemente sacudida por una serie de reflexiones que trascienden lo anecdótico. La comunicadora Gabi Desangles, tras emprender un viaje a Israel, regresó con una observación contundente que ha despertado ecos en los círculos políticos y sociales dominicanos: le hubiera gustado que su país defendiera a sus ciudadanos con la misma determinación que, a su juicio, lo hace el Estado hebreo. Estas palabras no surgen del vacío; son el producto de un contraste directo entre la realidad vivida en Oriente Medio y las experiencias cotidianas de los dominicanos frente al crimen organizado y las amenazas externas.
El peso de la comparación internacional
En el escenario político caribeño, donde a menudo se debaten temas de presupuesto y leyes electorales sin mucha profundidad táctica, estas declaraciones lanzan una pregunta incómoda pero vital: ¿Está nuestra nación preparada para proteger al 100% a cada uno de sus habitantes? Israel ha construido, en las últimas décadas, un modelo de seguridad que integra inteligencia militar, protección civil y respuesta rápida ante amenazas asimétricas. Gabi Desangles sugiere implícitamente que República Dominicana podría beneficiarse de analizar este enfoque, no para copiar ciegamente un modelo ajenos a nuestra geografía o realidad social, sino para internalizar la mentalidad de ‘defensa total’ que parece ausente en ciertos momentos de nuestras crisis.
La visita de Desangles a Israel funcionó como un espejo. No solo observó las fortificaciones y los sistemas de alerta temprana, sino que captó una cultura nacional donde el Estado asume la responsabilidad absoluta de la vida ciudadana. En nuestro contexto dominicano, esto choca frontalmente con la realidad de zonas donde el crimen organizado opera con impunidad o donde las instituciones tardan en brindar respuestas efectivas. La diferencia no es solo tecnológica; es cultural e institucional.
- En Israel, la protección se percibe como un derecho inalienable y una prioridad estratégica del Estado.
- En República Dominicana, la percepción de seguridad varía drásticamente según la región y el nivel socioeconómico del ciudadano.
- La frase ‘como lo hace Israel’ no es un insulto a nuestra soberanía, sino un desafío a nuestra capacidad de respuesta ante amenazas reales.
No se trata de romantizar la situación en Oriente Medio ni de ignorar las diferencias geográficas y geopolíticas. Sin embargo, el concepto de que cada familia tenga una red de seguridad robusta detrás es universalmente válido. Desangles plantea que, tras ver cómo un país pequeño logra protegerse con tanta eficacia, uno debe cuestionarse si hay margen para mejorar en nuestra propia tierra. ¿Por qué no podemos tener hospitales mejor equipados para emergencias, policía más capacitada o inteligencia preventiva más ágil?
El debate se vuelve aún más relevante cuando consideramos el contexto regional de las Américas. República Dominicana ha sido escenario de conflictos internos y externos que han puesto a prueba nuestra resiliencia. La comparación con Israel sirve como catalizador para una discusión seria sobre gobernanza: ¿Estamos construyendo un Estado fuerte o seguimos fragmentados por la desconfianza? Las autoridades deben escuchar estas críticas constructivas no como ataques personales, sino como señales de alerta sobre expectativas ciudadanas no cumplidas.
En última instancia, las palabras de Gabi Desangles son una invitación a la introspección nacional. No se pide que cambiemos nuestra identidad ni adoptemos tácticas militares extranjeras de manera acrítica; lo que sí se sugiere es un cambio de paradigma mental hacia la protección activa y proactiva del ciudadano. Si Israel logra proteger a su gente con tal determinación, ¿por qué República Dominicana no debería aspirar a igualar ese estándar en términos de dedicación institucional? La seguridad no es solo una cuestión de recursos económicos; es una cuestión de voluntad política y cohesión social.
Pieza editorial original inspirada en información reportada públicamente. Fuente de referencia: ver enlace.

