Opiniones

50 años de una aventura gremial empresarial exitosa


La Asociación Nacional de Empresas e Industrias Herrera (ANEIH) se viste de gala en la celebración de sus 50 años de existencia activa. Nacida en los tumultuosos años de la década de los 70, a 10 años el asesinato de Trujillo y aun con muchas herencias vivas de la dictadura de constituida en su mayoría por jóvenes profesionales con profundos ánimos de cambios, de esencia democrática, que plasmaron la no reelección inmediata entre sus genes. Contestatarios, se ganaron rápidamente una posición de sensibilidad social, de intereses de realizar acciones en beneficio de la población sin abandonar su razón de ser, de tener empresas lucrativas. Entendieron que la capacidad de compra del dominicano debía estar más cerca de sus sueños que de la realidad de tener un salario deprimido como componente final de costo de producción. Establecieron una filosofía de acción que ha sabido adaptarse a los cambiantes aspectos de la sociedad dominicana, con una contante preocupación por la educación en general y la Formación Técnica Profesional y en ambos ha tenido papeles estelares: el plan Decenal nace de una iniciativa de Herrera y el Infotep es hijo de acciones puntuales de este grupo. Como actividad cumbre del 50 aniversario, el pasado 30 de junio, coincidiendo con el Día del Maestro, el Ayuntamiento de Santo Domingo Oeste y su Sala Capitular, designaron 4 calles de la Zona Industrial de Herrera, con el nombre de 4 dominicanos destacados, Presidentes de este particular gremio empresarial: Dante Marranzini, primer presidente de la entonces Asociación de Empresas Industriales de Herrera, a la calle B; Persio Torres a la antigua Calle C; Jorge Villalta a la que antes se llamó Calle F y Avenida José A. Turull la prolongación de la Rómulo Bethancourt desde la Avenida Luperón a la Avenida Isabel Aguiar. Estos cuatro personajes tienen una particular historia y méritos individuales, al imprimirles a la lucha empresarial, en difíciles circunstancias, su sello personal. Dante Marranzini, fabricante de servilletas y productos de papel, aunque un poco más “añejo” que la mayoría, le dio a la AEIH un carácter de núcleo organizado de claras intenciones con esquemas de aperturas, en un mudo de cerrazón e intereses muy cercano a la dictadura; Persio Torres, el Gerente de Inasca, el capital de la empresa y el mismo, Santiagueros, productor de artículos plásticos, dio carácter de organización administrada y prestadora de servicios a los asociados; José A. Turull, empresario productor de vasos plásticos, sembrador de flores y Chinolas, el hombre del Infotep y caballero de las relaciones con el sindicalismo organizado y activista del sentido social del gremio. Jorge Vilalta, empresario textil, el relacionado con la política activa sin involucrase en ella, llevó a la AEIH a los espacios de poder, en aventuras truncadas por intereses, que hoy germinan con el nombre de iniciativas Público-Privadas.



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