Fuera Oscar Wilde o José María Vargas Vila quien dijera que es “más fácil esclavizar el alma de un hombre libre que liberar la de un esclavo”, poco importa para los fines de esta entrega, porque la obligación de redactar una columna diaria puede ser una forma benigna de esclavitud de la que no he podido liberarme por dos o tres semanas para irme de vacaciones.

    El oficio de columnista no es tan difícil, pero tampoco fácil como parece, especialmente si se hace a diario, como he venido haciendo desde septiembre de 1978, porque se tocan muchos callos y se corre el riesgo de lastimar a gente a quien se quiere y admira. En los 41 años y cuatro meses como columnista he publicado alrededor de 14,000 artículos, la mayoría de ellos críticos del poder y de denuncias sobre malas actuaciones en el sector público y el único mérito que reclamo por el esfuerzo es el no haber incurrido en un desatino que motivara alguna demanda, como ocurre a menudo en nuestro ambiente político y social contra colegas de más talento.

    También me ufano de haber observado las reglas del buen decir en todo ese largo trayecto y sólo en una oportunidad me pararon un artículo. Ocurrió durante la administración de Jorge Blanco. El Caribe no salía los domingos y el sábado Germán Ornes detuvo su publicación. En la redacción al día siguiente, momentos antes de retirarse, Ornes me entregó la columna sin ninguna corrección para que se usara en la edición del lunes y sólo me pidió que la leyera de nuevo. Tras hacerlo la rompí y corrí a mi escritorio a redactar una nueva.

    En la escalera, a punto de retirarse del periódico, Ornes la aprobó. “Usted no la ha leído”, le observé. Su respuesta fue: “Si rompiste la otra no tengo necesidad de leer esta”. Esta experiencia me sirvió más que todas mis lecturas y los años de universidad. Me mostró todo lo que el buen periodismo puede enseñar cuando se ama y valora el oficio.



    Source link

    • Show Comments (0)

    Your email address will not be published. Required fields are marked *

    comment *

    • name *

    • email *

    • website *

    Ads

    You May Also Like

    Vanas ilusiones – Periódico El Caribe

    Me hago la ilusión de que este año vamos a tener un gran festival ...

    Ana Gloria de la Cruz viuda Estrella – Periódico El Caribe

    El fallecimiento de doña Ana Gloria de la Cruz viuda Estrella entristece a todo ...

    El odioso antisemitismo en la región – Periódico El Caribe

    Enrique Krauze sostiene que el crecimiento del antisemitismo en América Latina se debe a ...

    Protestar. Capitolio EEUU – Periódico El Caribe

    La Declaración Universal de los Derechos Humanos en el tercer párrafo de su preámbulo ...

    El proyecto de Código Penal (1) – Periódico El Caribe

    El Decreto-Ley No. 2274, del 20 de agosto de 1884, sancionó el Código Penal ...

    Sismos menores con daños mayores en suelos – Periódico El Caribe

    La madrugada de este viernes 15 de enero, un moderado terremoto de magnitud 6.2 ...