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Julia Ortega, empresaria de la costura y la moda narra como echó pa´ lante


Santo Domingo.- Cuando se habla de alta costura, es necesario pensar en un nombre en República Dominicana, Julia Ortega, una mujer que a fuerza de sacrificio ha logrado establecerse en el negocio de la moda, manejando una exclusiva cartera de clientas y marcas.

Sin embargo, no siempre fue así, la experta en alta costura narró cómo fueron sus inicios, recordando que cuando se tiene un sueño y se tiene el talento y la disciplina, no importan las adversidades, se pueden lograr las metas.

En una emotiva entrevista que le realizó su hija, la periodista Lorenny Solano en el programa Dominicana Buenas Noches, por el Día de las Madres, Ortega dijo que desde hace 8 años incursiona en la alta costura de forma independiente.

“A mí me gustaba desde pequeña la costura porque mis tías eran modistas, mi papá deseaba que fuera modista y tenía una amiga que cosía y siempre me daba los retazos, mi madre doña Lorenza, quería tener un atelier o una boutique, sin embargo en ese tiempo yo no pensé que viviría de eso”, manifestó.

Dijo que con el tiempo terminó su bachiller, y que tenía una vecina que daba clases de costura y siempre estuvo animándola a que hiciera el básico de costura, cosa que hizo y luego consiguió un trabajo cosiendo.

“Ya Lorenny tenía un año y pico y estaba embarazada de Moreno, entonces fui donde una señora muy buena y siempre dije que si un día tengo un atelier sería como Andreina Hernández, ella fue como una madre para mí, aprendí mucho con ella, luego dejé el trabajo porque quería escalar más, fui a otro lugar y ahí duré 18 años y luego decidí quedarme en mi casa para no salir a la calle a trabajar”, explicó.

Ortega cuenta que creyó “que cosería cositas simples”, pero resultó ser, que su hija Lorenny le dijo “te vas de aquí y a partir de ahí le cumplimos el sueño a papá y mamá y nació Julia Ortega Atelier y desde esa época he crecido, gracias a Dios desde que empecé en la casa siempre he tenido clientes”.

La costura, un arte que desaparece

Encontrar costureras es cada vez más difícil. Julia Ortega cuenta que parece que el arte de coser fino se ha ido perdiendo porque las mujeres se dedican más a estudiar diseño de interiores, “a hacer cortinas y las jovencitas hacer diseños, hay muchas diseñadoras, pero hay pocas modistas, pocas costureras, la parte de operatividad se está perdiendo”.

Recordó que la costura es “algo bello”, porque al hacerlo y sobreto al terminar la prenda de vestir, se siente una alegría y un gozo.

“Cada vez que se termina un traje y veo que lindo me quedó, es bello y da mucha emoción, especialmente cuando te coso a ti Lorenny”, dijo emocionada.

Una madre valiente

Con la costura y el “san” en el barrio Julia Ortega pudo poner su negocio, pero además pudo pagar universidad privada a dos de sus hijos. También levantó su casita.

“Siempre pedía el último número y así pude subir, criar a mis hijos y ayudar a mi mamá Lorenza, que aunque ya no está en la Tierra, me siento feliz porque fue un regalo que Dios me dio por varios años»

“Pero me regaló a mis hijos, entonces la alegría que ella me daba no es que no la extrañe, pero no tengo tristeza en mi corazón, porque la vida tiene diferentes etapas, la de ser hija y la de ser madre y lo hago con mucho gusto y otra cosa es ser abuela, el señor me regaló mi madre, la extraño, pero no con tristeza», expresó.

En Rancho Arriba, provincia San José de Ocoa, doña Julia tiene una tierrita porque no olvida sus orígenes “y nunca he salido de allá” ya que parte de su familia reside en esa zona, por lo que tiene planes de construir una casita.

“Es el momento, mi dinerito lo puedo usar para hacer mi casa por si me retiro de la ciudad, está en un alto y la pienso hacer de tres niveles, con una cancha para los muchachos y un área de niños”, sostuvo.

Precisa que ha sido una mujer muy bendecida porque el Señor le ha dado mucha gente que la quiere, sus hijos y sus nietos y por eso afirma que “la vida me lo ha dado todo”.

Asegura que educar a sus hijos no fue difícil, porque cada uno es diferente. “A cada uno le di el amor y educación que le tocaba, a mis cinco hijos, Pedro Luis, Lorenny, Moreno, Yessenia y Joelito”.

Precisó que la pandemia ha cambiado el entorno familiar, ha variado todo porque no pueden reunirse como antes, sin embargo le sigue gustando el Día de las Madres porque sus hijos van a comer y ella les cocina.

Al concluir la emotiva entrevista, doña Julia Ortega le recordó a su hija Lorenny que está orgullosa de ella y más orgullosa de ser su madre, por ser una mujer emprendedora, empresaria, dadora de oportunidades y que no se olvida nunca de sus orígenes, “por eso te quiero y te cuido”.



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