Opiniones

No hay salida haitiana a crisis


Dejemos por el momento a un lado la complicada telaraña de la investigación del asesinato de Moïse para centrarnos en las posibles salidas al vacío de poder, ahondado por la propia incertidumbre alrededor del magnicidio y por las presiones de las respectivas crisis política, socio-económica y de seguridad, para dejar claro que no observamos, ni simpatizamos con una salida que no provenga desde fuera.

Existe un sector que se autodenomina como de la sociedad civil y de representantes de partidos de la oposición, que apareció en escena el sábado para abogar “por la búsqueda de una solución haitiana a la crisis” sin la injerencia de las potencias
extranjeras.

Esta sería, independientemente de su incidencia o la fortaleza que tenga, una cuarta posibilidad, además de las personalizadas en Claude Joseph, Joseph Lambert y Ariel Henry. Vale destacar que este último ha recibido un significativo espaldarazo de entidades de la comunidad internacional que son determinantes en Haití.
Pero la esencia de este comentario está encaminada a descartar de plano de que pueda darse, ni remotamente, una “salida haitiana” y mucho menos sin injerencia, aunque sea doloroso
admitirlo, de potencias extranjeras.

Por eso consideramos oportuna y hacemos nuestra, en medio del vacío de poder y de las pavorosas crisis política, socio-económica y de seguridad, la posición externada ayer en un comunicado por la Cancillería de República Dominicana para que sea la comunidad internacional la que contribuya a la creación de un ambiente favorable para el diálogo interno en Haití.

En lenguaje diplomático lo que eso quiere decir es que la solución tiene que provenir necesariamente desde la comunidad internacional, porque nuestros vecinos han fracasado incluso en garantizar un mínimo de convivencia y de tolerancia entre ellos mismos, y no desaprovechan la menor oportunidad para reiterarse ante el mundo como estado fallido incapaz de garantizarles nada a sus ciudadanos.

Algo que no podía faltar en ese comunicado, y que también apoyamos, es la reiteración del compromiso del Gobierno dominicano de promover una política de buena vecindad y de cooperación mutua con Haití.



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