Opiniones

¿Qué esperas?


“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.” (Lucas 6:45). “Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios”. (Proverbios 6:2).
Se ha convertido en algo cotidiano a través de los medios de comunicación, redes sociales y en reuniones interpersonales, las conversaciones centradas en temas negativos. Hablar de manera pesimista pareciere que es la forma a través de la cual desde que se inicia el día y sin importar el lugar donde estés, empezando dentro del hogar, se comunica el individuo en la actualidad.

Si bien es cierto que estamos viviendo momentos de la humanidad, es aún más cierto que todavía tenemos muchos cosas por las cuales velar. La difusión de mensajes tóxicos como veneno que destruye y aumenta el odio, aprovechando cualquier situación como la que vivimos hoy de eventos cercanos a nosotros y que nos pueden afectar directamente, es una barbaridad. Ante los conflictos entre personas, miembros de una familia, o incluso naciones, incitar con palabras o frases, cargadas de morbo y maldad, solo con la finalidad de dañar, hace un efecto igual que echarle combustible a una casa ya en llamas.

Desde pequeña escuchaba a mi madre repetir ante discrepancias de criterio dentro del hogar o con familiares y por qué no vecinos, la frase: “Para que haya pelea, se necesitan dos por lo menos”, otra común era: “Aquel que evita situaciones difíciles no es cobarde, contrariamente tiene valentía”.

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Proverbios 4:23), es una cita que combinada con la primera nos deja bien claro que lo expresado con nuestros labios, con los que podemos contaminar el entorno, muestra lo que como personas tenemos en nuestro interior.

Es un buen ejercicio hacer una introspección de cómo hablamos sobre los demás, y situaciones que nos rodean, ya que esto es el espejo de nosotros mismos. Pero recuerda, que si lanzas piedras es casi imposible, sean devueltos a ti pétalos de rosa. Por tanto, empieza a sembrar buscando lo mejor de tía, y de eso llena lo que te rodea. Ten presente, lo que das recibes.

La entrada ¿Qué esperas? se publicó primero en Periódico El Caribe.



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