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 Una mirada a los 20 años de gobiernos peledeístas


El expresidente del país y actual presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Danilo Medina, en una intervención ante seguidores de su Partido defendió las ejecutorias de su gestión de gobiernos, las cuales a su entender permitieron “encauzar el país por el camino del desarrollo”, para lo cual se valió de una especie de memoria o recuento de una serie de logros.

Medina citó: “la implementación del sistema 911, el programa República Digital, el programa de seguridad vial, haber suplido alimentos a un millón y medio de alumnos con desayuno, cena y merienda, haber entregado decenas de miles de becas para estudios a nivel nacional y en otros países, haber remodelado todos los hospitales y dejado instalado el mejor sistema hospitalario del país, y haber convertido la economía del país en la sexta de la región”.

En ese orden, y sin desmeritar los logros alcanzados durante 20 años de gestión del Partido de la estrella amarilla, el expresidente Danilo Medina comete un error conceptual al considerar que la enumeración de una serie de realizaciones durante sus consecutivos mandatos gubernamentales son indicadores de desarrollo.

Esto así, porque en la lógica del marco lógico, los componentes, es decir los productos resultantes de la ejecución de un programa, de un proyecto, la realización de una obra, en sí mismos no significa que realmente se hayan logrados los objetivos de los entregables en el sentido de haber revertido una situación dada no deseada o mejorado algo existente (tales como niveles de analfabetismo, insalubridad, pobreza, bajos ingresos, altos niveles de embarazos de adolescentes, alta tasa de mortalidad materna e infantil, inseguridad ciudadana, contaminación ambiental, entre otros indicadores).

En efecto, se limita a enumerar componentes, no menciona objetivos alcanzados, pero mucho menos cita, ni se refiere al logro de los fines o resultados del impacto de las ejecutorias de sus Gobiernos en los sectores sociales, institucionales y económicos del país.

Así tampoco, se refiere con qué eficiencia y efectividad se llevaron a cabo los proyectos y programas ejecutados por las instituciones sectoriales: ministerios, direcciones, y programas del sector público. Es decir, no se tiene conocimiento de los verdaderos costos económicos y sociales con que se realizaron las obras, programas y proyectos.

En tanto, queda en nebulosa, si realmente en las dos décadas de Gobiernos peledeistas el país se encausó por el sendero del desarrollo, si hubo mejoría en el bienestar y calidad de la población, y con qué efectividad se ejecutaron sus acciones y ejecutorias. Cuestionamientos que intentaré darle respuesta a partir del análisis de indicadores y variables correspondientes a los últimos 24 años de vida republicana del país.

Partiendo de los últimos cuatro años de la década de los 90’s, es decir el período correspondiente al primer ejercicio de Gobierno Pldista, 1996-2000, la economía local se correspondió con la condición de país “procrecimiento”, tal y como lo categoriza la CEPAL.

En este periodo, el PIB expresado en dólares norteamericanos se incrementó de US$17.52 mil millones a US$24.11 mil millones, para un crecimiento de 37.62%. En tanto, el PIB del 2004, experimentó un descrecimiento respecto al año 2000, en un -3.82%, al disminuir a US$23.19 mil millones, luego de promediar en los años 2001 y 2002, US$25.3 mil millones, y decaer a US$20.85 mil millones en el 2003.

En el periodo 2004-2008 la economía dominicana se duplicó, al pasar en el 2008 de US$23.19 mil millones a US$48.21 mil millones, para un incremento del orden de 107.9%. En el 2012 respecto al 2008, el crecimiento del PIB en dólares, registrado es de 25.98%, y en el 2016 respecto al 2012 se establece en 24.73%, para luego decrecer en el 2020 respecto al 2016, en un 4.05%, producto de la desaceleración del ritmo de crecimiento por causa de la pandemia del COVI-19, esto último luego de promediar US$82.56 mil millones en el periodo pre-pandémico, es decir los años 2017 al 2019.

En 24 años la economía dominicana se incrementó en 4.7 veces, al pasar de US$17.5 mil millones a más de US$80.00 mil millones.

Por su parte, el tamaño del Gobierno, medido a partir de gasto público total sobre el PIB corriente, se incrementó de un 11.32% a un 13.6% en el 2000, para luego incrementarse a más de un 15.0% a partir del 2004, hasta lograr incrementos superiores al 18.0% en el año 2008, y superior al 19.0% en el 2012. Habiéndose mantenido en un 17.0% promedio en el 2012-2016, y reduciéndose a un 15.0% promedio en el 2016-2019, como resultado del incremento del PIB, respecto al incremento del Gasto Público Total.

En términos absolutos el primer Gobierno del PLD, periodo del 1996-2000, ejecutó un gasto total de unos 160,087.02 millones de pesos, habiéndose incrementado a 331,567.85 pesos en el periodo de 2000-2004, es decir en un 107.1 por ciento.

Sin embargo, se incrementa en un 161.7 por ciento, para el periodo del 2004-2008, al aumentar a 867,574.94 millones de pesos, y a 1,352,470.02 millones de pesos en el periodo del 2008-2012, y a 2,027,827.73 millones de pesos en el periodo de 2012-2016, para un incremento de 55.9 por ciento y 49.9 por ciento, respectivamente. Para luego incrementarse a 2,733,669.2 millones de pesos, es decir 34.8 por ciento, en el periodo 2016-2020.

En ese orden, mientras el PBI corriente, en pesos dominicanos, se incrementó en el periodo 1996 al 2019, en 19.3 veces, el Gasto se incrementó en 26.1 veces.

Queda, pues, dar respuesta en qué medida el crecimiento del PIB y el incremento sostenido del Gasto Público, y específicamente el Gasto Social, impactaron en la sociedad, en la población dominicana. Para lo cual tomo en consideración el comportamiento y evolución de indicadores sociales y desarrollo publicados por organismos nacionales e internacionales.

El primer indicador construido a partir del cambio del IDH (Índice de Desarrollo Humano) sobre el promedio del periodo del Gasto social/PIB (∆IDH/prom.GS/PIB.), se refiere al cambio experimentado por el IDH como resultado de un incremento del gasto social respecto al PIB.

Se espera que en la medida que el resultado de esta relación sea mayor, se habrá logrado un mejoramiento del desarrollo humano a partir de un uso más eficiente del gasto.

Así, el primer año de gestión del PLD muestra un cifra de este indicador igual a 0.0034, reduciéndose a 0.0025, en el periodo 2000-2004, producto del incremento del gasto social/PIB y a su vez una disminución del cambio del IDH, causado por el deterioro del ingreso per cápita, aumento de los niveles de pobreza y pérdida de empleos; para luego incrementarse a 0.0043 en el segundo período de gobierno del PLD, el mejor resultado de todos las gestiones de gobiernos de las últimas dos décadas, y caer a 0.0024 en el tercer gobierno, 2008-2012, esto debido al escaso avance en los indicadores de esperanza de vida (indicador proxy de la salud en la sociedad en el IDH) y en los niveles educativos.

Para luego mejorar al incrementarse a 0.0038 en el periodo 2012-1016, y reducirse significativamente en el periodo 2016-2019, al mostrar 0.0017, debido fundamentalmente al exiguo incremento del ingreso per cápita, no obstante haber mejorado el nivel de esperanza de vida y ligeramente los años de escolaridad.

En consecuencia, de los resultados obtenidos se puede verificar que, no obstante haberse incrementado el Gasto Social sobre el PIB sostenidamente a lo largo de 20 años, sus efectos sobre el IDH no han sido sostenido en términos de lograr mejoras significativas en el IDH respecto al promedio de países de “desarrollo alto”, en la clasificación del PNUD.

En efecto, en términos comparativos, mientras los países de “desarrollo alto” del mundo lograron en promedio mejorar el IDH en el periodo 1990-2019, en un 0.98 por ciento promedio anual, la República Dominicana logra tan sólo un 0.81 por ciento, es decir 0.17 por ciento menos en promedio. Esto debido al exiguo avance en materia de salud y educación a lo largo de los años analizados, medidos en el IDH por la Esperanza de Vida y Años de Escolaridad.

Comparado con Nicaragua, un país de “desarrollo medio”, con un PIB per cápita bastante inferior al dominicano, experimentó un crecimiento promedio anual del IDH de 0.98; que comparado al resultado mostrado por la República Dominicana de 0.81, podría indicar que el país Centroamericano logra ciertas mejoras en sus indicadores sociales.

Así, Nicaragua nos aventaja en el Indicador Esperanza de Vida al registrar 74.5 años, mientras los dominicanos promediamos 74.1 años. En educación, medido por años de escolaridad promedio, apenas aventajamos en un año de escolaridad a los nicaragüenses, medido en el Informe de IDH al 2019.

Al considerar el IDH ajustado a la desigualdad el país disminuye en el posicionamiento en la escala de países, al pasar de 0.756 a 0.595, lo que significa una pérdida de 21.3 puntos porcentuales. Resulta interesante destacar que Azerbaiyán con igual IDH al dominicano (0.756), se redujo mucho menos, 9.52 puntos porcentuales, producto de las mejores condiciones distributivas de ese país, no obstante tener un menor ingreso per cápita que el dominicano.

En suma, esto es indicios del efecto desfavorable de la desigualdad en el ingreso sobre los niveles de vida del dominicano y sus posibilidades de lograr un verdadero desarrollo.

En efecto, la desigualdad, medida a partir del Índice de Gini se mantuvo en promedio en el orden del 47.54%, durante el periodo 1996-2019.

Al tomar en consideración la incidencia del Gasto Social, promedio de cada cuatrienio, en revertir los niveles de desigualdad, medido a través del Indicador de variación del Gini sobre la relación Gasto Social promedio del cuatrienio/PIB per cápita, se obtiene que en el periodo de Gobierno del 1996-2000 este Indicador de eficiencia del gasto muestra un resultado no favorable, en términos relativos y comparado con los demás períodos, al registrar 0.87.

Es decir, no obstante haberse incrementado el Gasto Social, que comúnmente contribuye a través de las transferencias y gasto universal a mejorar la distribución del ingreso, en este periodo no contribuyó adecuadamente a reducir la desigualdad en el ingreso.

De igual modo, resultó la gestión de gobierno del periodo 2000-2004, en el cual no obstante haberse incrementado el gasto social promedio, la crisis bancaria del 2003-2004 revirtió negativamente los resultados de todos los indicadores sociales y económicos, por lo que se incrementó la desigualdad a valores superior al 0.52, para luego iniciarse un proceso de reducción paulatina de la desigualdad, producto en cierta medida del gasto social mediante transferencias directas y el gasto universal.

Pero sin impactar significativamente en la desigualdad, primero porque las transferencias monetarias directas, aunque están en gran medida focalizadas, no revirtieron los bajos ingresos de los primeros deciles en la estructura distributiva del ingreso, y segundo, porque el gasto universal (en educación, salud, recreación, cultura, deportes) incidió favorablemente, también, en los deciles de ingresos medios e inclusive medio-altos.

Con la salvedad que, reitero, si bien revirtió la desigualdad monetaria, se logró de manera no significativa, por lo que se mantuvo los elevados índices de desigualdad menguando los efectos del gasto sobre las variables sociales.

En lo relativo a la pobreza general el periodo 2000-2004, fue desfavorable dado el incremento inusitado de los niveles de pobreza, el 2004 concluyó con una cifra de 49.5%, en donde el Gasto Social poco favoreció la contención del deterioro de la calidad de vida del dominicano. Como se ha indicado anteriormente: El Gasto total se incrementó paulatinamente en los demás periodos de Gobiernos, y con éste el Gasto Social, contribuyendo a disminuir los niveles de pobreza.

Tal como se observa al medir los cambios en la pobreza general respecto al Gasto Social promedio del periodo/PIB. Así, este indicador muestra el mejor resultado en el periodo 2012-2016, con cifra de -1.44, sin embargo, en los demás periodos esta eficiencia es significativamente menor: 2008-2012 con cifra de 0.53 y 2016-2020 al mostrar 0.67.

Es necesario reiterar que, si bien el Gasto Social contribuyó a disminuir los niveles de pobreza general, mediante transferencias monetarias y el gasto universal en salud, educación, recreación, cultura, deportes, mejorando el ingreso primario de la población, las deficiencias estructurales en el ámbito de la salud, educación, calidad del empleo, condiciones medioambientales, remuneración salarial, impidieron mejorar en mayor medida los niveles de pobreza, y calidad de vida del dominicano.

Como se colige, la evolución y niveles de nuestros indicadores sociales, en cierto modo se asemejan a los de algunos países de “desarrollo medio”, no obstante, esos países tener un ingreso per cápita mucho menor, y mostrar un dinamismo en la economía inferior a la dominicana.

De modo que, pudo haberse logrado mejores resultados en mejorar la calidad de vida de la población dado el dinamismo de la economía dominicana. Tarea pendiente para esta nueva Gestión de Gobierno y las venideras.

JPM



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