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Financiación de la educación universitaria –


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EL AUTOR es Master en Gestión y Políticas Públicas. Reside en Santo Domingo

La historia registra que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, hoy Rusia, a su llegada a la Luna y  poner en órbita la primera nave espacial y su astronauta Yuri Gagarin en el Vostok I, el 12 de abril de 1961, primero que los Estados Unidos de Norteamérica (EE: UU), cuando estos llegaron por primera vez en el año 1969, con los astronautas Armstrong, Collins y Aldrin con Apolo 11, (una misión espacial tripulada de Estados Unidos cuyo objetivo fue lograr que un ser humano caminara en la superficie de la Luna), para lograr esa hazaña el gobierno de Lyndon B. Johnson 1963-1969 tuvo que iniciar la reforma educativa y disponer de un mayor programa de financiamiento de la educación universitaria.

Los Estados Unidos de Norteamérica quedaron asombrados cuando un 23 de enero del año 1961 Rusia logró poner en órbita la primera nave espacial, dejando atrás, con esto, a los Estados Unidos en los avances científicos experimentados por Rusia, cuando el mundo creía que después de la segunda guerra mundial la nación más avanzada lo eran los EE: UU. En 1963-1969 el presidente Lyndon B. Johnson, creó la Ley de Educación Primaria y Secundaria (ESEA) y entró en vigencia con la firma en 1965.

El presidente Lyndon Baines Johnson, quien creía que la «oportunidad educativa total» debía ser «nuestra primera meta nacional». Desde el principio, ESEA fue una ley de derechos civiles que relanzó el sistema educativo para brindar mayor apoyo en la especialización y a los estudios de postgrado para poder competir con Rusia.

Al igual que Johnson, el presidente Richard Nixon (1969-1974), inició una carrera de relanzar el sistema educativo del país, otorgándoles facilidades de créditos a universidades y alumnos para que puedan realizar carreras de postgrados y aumentar el compromiso de tener un país más educado, única manera de superar los hechos que lo dejaban atrás como una nación menos avanzada que Rusia. De ahí en adelante tanto el sector público como el sector privado abrieron ventanillas para financiar becas de estudios universitarios de postgrado y especialización, en base al mérito.

La República Dominicana sigue teniendo los retos de garantizar una educación de mayor calidad, con mejores condiciones para profesores, Universidades y alumnos, proveyéndolos de salarios adecuados y formación profesional para  docentes; otorgar financiamiento a las universidades tanto públicas como también privadas así como dotar de financiamiento en base al mérito a todos los estudiantes para que puedan realizar estudios de postgrados (maestrías, especialidades y doctorados), que son la base de garantizar un país consciente, competente e innovador, que caminará por sendero del desarrollo y el progreso.

Hay que imitar el programa de educación que fue previsto por los presidentes de los Estados Unidos de Norteamérica (EE:UU) desde el año 1963, cuando se reformó la ley de educación con el objetivo de formar a los profesionales que iban a relanzar al país por el sendero de la competencia con Rusia, ya que se le había ido muy por delante, al lanzar con éxito su proyecto de llegar a la Luna 8 años antes que lo hiciera Estados Unidos y era una prioridad para ellos lograr volver a ser vista como la primera potencia del mundo, lo cual nueva años después esos objetivos fueron alcanzados, cuando por primera vez colocaron seres humanos en la superficie de la luna en el Apolo II en 1969, lo que no había podido hacer Rusia.

Hoy, en esta crisis de salud, social y económica que nos abate, no basta con una campaña de salud, la misma tiene que ir acompañada con educar a la población como base para eliminar el contagio con el mantenimiento del distanciamiento, la puesta de mascarillas y la adopción de un servicio de calidad por parte de los prestadores, vendedores de productos, que vayan a proteger a los consumidores y aumentar la productividad en plena pandemia como sostén de la economía.

Una población bien educada, sabia y conocedora de la importancia que tiene la salud para las interacciones sociales, familiares, en los negocios, en las industrias, en la prestación de servicio y la consciencia de saber sobre la responsabilidad de la convivencia ciudadana, siempre está atenta con ofrecer calidad en todas las actividades donde les ha tocado ejercer.

Cada vez más se necesita de gente más capacitada y educada para garantizar la calidad, la competitividad en lo que hacemos y dar garantías de los productos y servicios que ofrecemos y en cambio también esperar lo mismo de lo que recibimos. La educación es la base de desarrollo de todos los pueblos y hay que prestarle mucha atención. Los programas de becas nacionales e internacionales deben ampliarse y complementarlo con financiación directa hacia la especialización.

La República Dominicana, territorio primado de América, debe iniciar el camino cada vez postergado para definitivamente disponer de transferencia tecnológica del conocimiento para poder alcanzar la autosuficiencia, ya que a más de 500 años de historia no disponemos de desarrollo de tecnología de punta que garanticen fabricar los bienes que nos definan como una sociedad desarrollada y el pilar descansa en la educación. Esta coyuntura de pandemia Covid-19, nos ha puesto a prueba.

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